Tuesday, October 03, 2006

EL TEDIO URBANO


Bill Murray esta en el cenit de las estrellas como actor de moda que mejor recoge el extravío existencial contemporáneo de esta sociedad globalizada. La encarnación del personaje que ha sido atrapado por el tedio urbano y el sinsentido, y el desamor que se deja trasuntar en su vida cotidiana que sigue inercialmente, tal vez esperando un chispazo de reencantamiento es una temática tan actual planteada en películas como “Perdidos en Tokio” o “Flores Rotas” y en films anteriores de este mismo actor. Pareciera que el tema y el personaje estuvieran construidos para el. Sus características gestuales tan leves, y su histrionismo parco es el aburrimiento sutil y elegante personificado que puede universalizarse en su mirada.
Icono para representar ese desencanto que nos viene a partir de los 50, en que el repaso que se hace a la propia historia parece quedar en deuda con los ideales y motivaciones que se fueron dejando en el camino por el desgaste, el cansancio y la desesperanza a que fueron sometidas día a día nuestras vidas.
Esta puesta a prueba con martillazos demoledores que la achataron y que muchos de nosotros de una u otra manera hemos buscado evitar, de pronto, en todos nosotros, tiene su hora de develamiento, en que se manifiesta como fantasmas que vienen de la memoria a recordarnos que están tocando la propia conciencia.
Lo preciso del cine como simulación de la realidad es que nos toca de alguna manera en el alma cuando nos vemos retratado y que esta generación madura parece haber tomado, de pronto, como un viejazo inesperado que nos pilla sin preparación.
Lo inesperado de la madurez existencial, tal vez es producto de cierta ralentización en nuestros procesos de vida que postergan eternamente los ciclos vitales del paso del tiempos, para hacer las cosas correspondientes a cada edad, porque queremos ser eternamente iguales a nosotros mismos y permanecer en el tiempo, como si este pasara de largo sin detenerse en nuestras vidas.
Producto de cierta sensación temporal mas ralentizada en que percibo mas conciente “Los cambios lentos”, en la cual el tiempo transcurre y lo sentimos pasar mas conciente, porque cada ciertos tiempo necesitamos reactualizar las vigencias de las cosas y desechar lo caduco. Este adecuar imágenes existenciales que parecen acomodarse mas a nuestra circunstancia, permite percibir de una manera mas intensa lo que hemos dejado atrás. Y es en esos momentos, cuando nuestra vida afectiva parece no tener retroceso ni vuelta atrás, por el cual muchas ilusiones deben ceder paso a un realismo despiadado de última mirada.
La entropía del cuerpo emocional que se va haciendo mas mecánico, endurecido por tantos golpes y esquivaciones, o mas indiferente, o emocionalmente mas insensible, aparentemente, pasa así, a ser desertor de tantas quimeras que fueron puestas en su lugar, despejando estas motivaciones internas desde lo probable hacia lo posible.
Es improbable saber cuando exactamente se dejo de sentir el encanto de la vida o cuando se perdieron los ideales, y mas difícil cuando nos ataco la rutina en el amor conyugal. Tal vez esa cuenta solo pueda hacerse en líneas muy gruesas con vaivenes que hacen difícil trazar la frontera de esas renuncias.
Pero, lo cierto es que Bill Murray, nos ha tocado el corazón, porque esta reflejando nuestras realidades, para cuestionar nuestro propio mapa existencial.

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