LOS CAMBIOS LENTOS

El arquitecto Peter Eisenman afirmaba que volver a ver una película que nos conmovió hace 20 años, hoy puede dejarnos fríos. Uno es el cambio de los acontecimientos fuera de nosotros, lo otro es como esos cambios nos transformaron la mirada emocional. Pasa con la cultura, y pasa especialmente con la política contingente.
EL CAMBIO DE LA MIRADA
En cámara lenta, nada altera corporativamente nuestro envoltorio y esencialidad. El envoltorio detecta lo que se modifica superficialmente. Lo esencial solo lo capta la experiencia ralentizada.
Son los cambios lentos que se incorporan al pensamiento reflexivo, y que no capta el pensamiento automático -capta lo cotidiano, lo urgente-, lo que hace verdadera mella en el alma. Es cierto que nuestro yo, cambio por su propia madurez, pero los cambios del alma psíquica colectiva, influyeron para siempre en todo lo que miramos retrospectivamente.
Si ya no me conmueve el filme “La Bella Durmiente “, es porque cambio el mundo y mi yo, se fue por otros caminos.
El tiempo cambia el alma de las cosas, cambia los significados. Es decir, el contenido semántico de un signo - indicio, señal de algo- , esta condicionado por el sistema y por el contexto. Pesa la historia.
Si hoy, los niños no se conmueven con una película de Disney, necesitan de otras problemáticas para atraerlos y retenerlos en el cine, también los procesos políticos modifican el “alma utópica”, refutada por hechos que transforman la mirada interior colectiva.
TRANSFORMACIONES DE LA PSIQUIS
El alma de la cultura ha mutado, la psiquis colectiva, también. Los cambios acumulados son irrefutables para el olvido. No se puede volver sobre si mismo. A los 50 años no hago lo que hice a los 15 años. No tiene la misma expectativa emocional y experiencia de logro. Si lo hiciera, la repercusión seria muy distinta, aunque pareciera igual.
El retardo, para sentir algo no cerrado en el corazón, supone dejar la expectativa y ponerse al día, es matar un mito clavado en la memoria. Si crecemos de una experiencia traumática, dejar las utopías democráticas y hacerse realista respecto de los hechos, implica una muerte, y posiblemente un renacer.
A menos que tengamos una fijación emocional en que hemos detenido la madurez en algún punto, lo mutable implica cerrar la gestalt para concluir un proceso significativo que no podía finalizar. Es como dejar a los propios fantasmas.
Lo que nos conmovió en cierta edad nos dejara impávidos al madurar, afectando que leamos emocionalmente la misma realidad de otra manera. El impacto que tuvo, no será el mismo. El proceso inevitable en la memoria de “botar y guardar” selectivo a veces es doloroso, pero sorprendente. Es redescubrirse.
Incluso si la lectura de la película sea distinta, y yo encuentre otras claves que antes no leí, tendré una nueva mirada, que superpone otra capa cognitiva, que me enriquece.
COMO OPERAN LOS CAMBIOS LENTOS
Ahí es donde operan “los cambios lentos” en que se traducen las transformaciones dentro del yo, que se dan de manera perceptibles, velados o invisibles y como efectos postergados, posteriores y retardados.
Sucede por las dimensiones de las velocidades y niveles de entrecruce de los acontecimientos que son distintas y simultaneas, que aparecen algunas operaciones sicologicas en nuestra vida diaria, para manejar esas transformaciones.
Una es a través de la “Densidad de Rehechos Comparativos” - recuerdo que recuerdo que recuerdo- pues así es como el pensamiento reflexivo va superponiendo capas de actualizaciones, dándole densidad a los hechos por las referencias a que son aludidas. Es como la incorporación de la historia a un hecho nuevo.
Otra forma es la “Agregación de las Repercusiones Múltiples” por las colisiones de cambios que operan en mi conducta. El enfrentamiento de la vida se modifica súbitamente, pero eso provoca en cadena múltiple otras transformaciones en la percepción de la vida y sus expectativas.
Los estratos generacionales que se manifiestan por los traslapos de visiones y experiencias diversas que nos obligan a ponernos al dia, si bien hacen crisis múltiples dentro nuestro, nos permiten modelar una y otra vez nuestro yo, con ajustes que nos ponen en vigencia cada día. Cada día debemos ser nuevamente jóvenes para no quedar out del sistema.
Las fluctuaciones que van de la agitación a las rutinas, lo cierto, nos llevaran a las inevitables “Reiteraciones y Repeticiones de Ciclos”, que buscan ajustar la “Estabilidad de Búsqueda y Asentamiento del Equilibrio”, conduciendo a otra forma de sentir los cambios lentos. Al construir un mundo cognitivo habrá un momento de detención o estabilización para fijar un cierto marco básico existencial. No siempre podemos ir a la misma velocidad. Necesitamos un mundo definitivo que iremos reajustando con pequeños cambios.
Por lo anterior, ante cierta perdida del asombro y la reiteración de la rutina de lo conocido y de lo predecible, creara una curiosidad sistematizada que esquematizara la vida, en cierta forma.
Creo que es a partir de ese momento, en que sentiremos con mas fuerza, “los cambios lentos” y el envejecimiento, aunque seamos muy jóvenes, cronológicamente.
EL CAMBIO DE LA MIRADA
En cámara lenta, nada altera corporativamente nuestro envoltorio y esencialidad. El envoltorio detecta lo que se modifica superficialmente. Lo esencial solo lo capta la experiencia ralentizada.
Son los cambios lentos que se incorporan al pensamiento reflexivo, y que no capta el pensamiento automático -capta lo cotidiano, lo urgente-, lo que hace verdadera mella en el alma. Es cierto que nuestro yo, cambio por su propia madurez, pero los cambios del alma psíquica colectiva, influyeron para siempre en todo lo que miramos retrospectivamente.
Si ya no me conmueve el filme “La Bella Durmiente “, es porque cambio el mundo y mi yo, se fue por otros caminos.
El tiempo cambia el alma de las cosas, cambia los significados. Es decir, el contenido semántico de un signo - indicio, señal de algo- , esta condicionado por el sistema y por el contexto. Pesa la historia.
Si hoy, los niños no se conmueven con una película de Disney, necesitan de otras problemáticas para atraerlos y retenerlos en el cine, también los procesos políticos modifican el “alma utópica”, refutada por hechos que transforman la mirada interior colectiva.
TRANSFORMACIONES DE LA PSIQUIS
El alma de la cultura ha mutado, la psiquis colectiva, también. Los cambios acumulados son irrefutables para el olvido. No se puede volver sobre si mismo. A los 50 años no hago lo que hice a los 15 años. No tiene la misma expectativa emocional y experiencia de logro. Si lo hiciera, la repercusión seria muy distinta, aunque pareciera igual.
El retardo, para sentir algo no cerrado en el corazón, supone dejar la expectativa y ponerse al día, es matar un mito clavado en la memoria. Si crecemos de una experiencia traumática, dejar las utopías democráticas y hacerse realista respecto de los hechos, implica una muerte, y posiblemente un renacer.
A menos que tengamos una fijación emocional en que hemos detenido la madurez en algún punto, lo mutable implica cerrar la gestalt para concluir un proceso significativo que no podía finalizar. Es como dejar a los propios fantasmas.
Lo que nos conmovió en cierta edad nos dejara impávidos al madurar, afectando que leamos emocionalmente la misma realidad de otra manera. El impacto que tuvo, no será el mismo. El proceso inevitable en la memoria de “botar y guardar” selectivo a veces es doloroso, pero sorprendente. Es redescubrirse.
Incluso si la lectura de la película sea distinta, y yo encuentre otras claves que antes no leí, tendré una nueva mirada, que superpone otra capa cognitiva, que me enriquece.
COMO OPERAN LOS CAMBIOS LENTOS
Ahí es donde operan “los cambios lentos” en que se traducen las transformaciones dentro del yo, que se dan de manera perceptibles, velados o invisibles y como efectos postergados, posteriores y retardados.
Sucede por las dimensiones de las velocidades y niveles de entrecruce de los acontecimientos que son distintas y simultaneas, que aparecen algunas operaciones sicologicas en nuestra vida diaria, para manejar esas transformaciones.
Una es a través de la “Densidad de Rehechos Comparativos” - recuerdo que recuerdo que recuerdo- pues así es como el pensamiento reflexivo va superponiendo capas de actualizaciones, dándole densidad a los hechos por las referencias a que son aludidas. Es como la incorporación de la historia a un hecho nuevo.
Otra forma es la “Agregación de las Repercusiones Múltiples” por las colisiones de cambios que operan en mi conducta. El enfrentamiento de la vida se modifica súbitamente, pero eso provoca en cadena múltiple otras transformaciones en la percepción de la vida y sus expectativas.
Los estratos generacionales que se manifiestan por los traslapos de visiones y experiencias diversas que nos obligan a ponernos al dia, si bien hacen crisis múltiples dentro nuestro, nos permiten modelar una y otra vez nuestro yo, con ajustes que nos ponen en vigencia cada día. Cada día debemos ser nuevamente jóvenes para no quedar out del sistema.
Las fluctuaciones que van de la agitación a las rutinas, lo cierto, nos llevaran a las inevitables “Reiteraciones y Repeticiones de Ciclos”, que buscan ajustar la “Estabilidad de Búsqueda y Asentamiento del Equilibrio”, conduciendo a otra forma de sentir los cambios lentos. Al construir un mundo cognitivo habrá un momento de detención o estabilización para fijar un cierto marco básico existencial. No siempre podemos ir a la misma velocidad. Necesitamos un mundo definitivo que iremos reajustando con pequeños cambios.
Por lo anterior, ante cierta perdida del asombro y la reiteración de la rutina de lo conocido y de lo predecible, creara una curiosidad sistematizada que esquematizara la vida, en cierta forma.
Creo que es a partir de ese momento, en que sentiremos con mas fuerza, “los cambios lentos” y el envejecimiento, aunque seamos muy jóvenes, cronológicamente.


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