LA ENTROPIA DE LA MODERNIDAD

La materia es entropica, lo que significa que se agota. Todo tiende a consumirse, lo organico a envejecer y lo inorganico a desgastarse, la energia a acabarse. Todo es perecible.
LA MODERNIDAD NOS CONSUME
La “Modernidad” siguiendo una suerte de entropía ontologica sigue un patrón de consumo de ideas y tendencias actuando en las expectativas de las personas como un instrumento, casi manipulador, que produce ansiedad por desechar lo viejo y acoger lo nuevo, como un continium inmodificable.
Como una cualidad motivadora de actividad en nuestro tiempo, es cautivante y devoradora. Por esencia, esta tendencia de la sociedad contemporánea, se “autodevora” para un renacer constante, se destruye así misma sistemáticamente para poder construirse con otro estado, siempre con un nuevo rostro, vive en una ruptura permanente. Por ser “presentista”, vive siempre en el aquí y ahora.
Paradójicamente para existir, no puede conservarse. Si una expresión de lo moderno se autoconserva, niega su existencia. Es contradictorio a su ser. El paso del tiempo es su motor y su verdugo.
Es por ello, teóricamente que es ahistorica, rompe con la historia. Su consigna es que lo nuevo no debe seguir lo viejo, incluso debe negarlo. Como el mito de Lot que se convierte en estatua de sal, no se debe mirar para atrás. Siempre adelante.
Todas las expresiones del arte, incluida la arquitectura, además del conocimiento y la tecnología, ante la búsqueda constante de lo nuevo, contienen su propio germen de obsolescencia en el tiempo. Es parte del ser productivo que todo pase y envejezca. Es la fatalidad de toda creación.
Por ello, el modernismo como movimiento vive en la anticipación, porque lo obsesiona el futuro, lo que esta por venir, lo nuevo. La modernidad es inconformista, incansablemente exploratoria en búsqueda de preguntas y respuestas nuevas.
Las apariencias, en la modernidad, dan cuenta de esta obsesión en las modas, en los recambios generacionales, en el miedo a envejecer, el pánico al rezago y la obsolescencia, a la continua renovación tecnológica, a desechar lo anticuado, a que todo sea y se vea nuevo. Y por ello, es que todo es obsesivamente perecedero.
EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO DE LA CIUDAD Y SU ARQUITECTURA
La ciudad y su arquitectura tambien siguen las leyes de la entropia urbana produciendose el decaimiento de la vida util y desgaste de las objetos arquitectonicos, por el continuo devenir de ideas y acontecimientos que reajustan en el tiempo, “lo adecuado del vivir” en la psiquis urbana, y que tiende a acelerarse.
Se produce un fenómeno curioso sobre los efectos de la modernidad como algo intrinsicamente compulsivo : como lo moderno busca la eterna renovacion, toda la insfraestructura espacial habitable va caducando, la modernidad vive matandose a si misma para existir : lo nuevo desplaza a lo menos nuevo, y este su vez margina a lo anterior.
La continua aparicion de la novedad, consume la vigencia de la arquitectura, quedando obsoleta y surgiendo el envejecimiento prematuro que hace mutar la vida urbana por la perecibilidad del acontecer que cobija.
Por la aceleración de la renovación continua de la ciudad que se ha ido acelerando, los procesos se activan y desactivan rapidamente en forma temprana. Lo moderno casi que nace envejecido. Su vida fugaz casi le juega una mala pasada, al imponer la entropía, su condicion consumista.
Si la arquitectura se consume, y la ciudad es perecible, los poblamientos de los residuos habitables que han perdido su vigencia pero que permanecen como fosiles descartados, se hace continua. Lo que es descartado por un segmento social , lo ocupa otro. El reciclaje, es un trasvasije de ocupantes que van sustituyendo la propiedad y las relaciones sociales de la ciudad. Este trasvasije humano, producto del desgaste y deterioro de la trama habitable, va llenando los nichos que van dejando los otros.
El espacio suelo como elemento mensurable soporta este proceso migratorio de la instalacion de la novedad arquitectonica, mientras su desplazamiento sea posible.
Es un fenómeno de consumo enorme de recursos y movilidad que devora tierra, dinero, inversiones y expectativas. Es también uno de los motores del negocio inmobiliario y del crecimiento de lo urbano, basado en el principio de la movilidad social traducida al espacio.
El fenómeno de la perecibilidad del espacio arquitectonico esta en relacion a la velocidad con que la perdurabilidad lo permite.
Pero en esta carrera, la conducta siempre apuesta a tener el ultimo modelo habitable, pero en un ciclo mas largo de tiempo. Barrios enteros tienen un recambio generacional de 30 años, similar a su vida util aunque empiezan a decaer y a morir antes. Es la modernidad aplicada.Asi como le paso a Providencia, le pasara mas adelante a Las Condes, y a Huechuraba, en Santiago, asi sigue inevitablemente. Es la ley de la entropía
LA MODERNIDAD NOS CONSUME
La “Modernidad” siguiendo una suerte de entropía ontologica sigue un patrón de consumo de ideas y tendencias actuando en las expectativas de las personas como un instrumento, casi manipulador, que produce ansiedad por desechar lo viejo y acoger lo nuevo, como un continium inmodificable.
Como una cualidad motivadora de actividad en nuestro tiempo, es cautivante y devoradora. Por esencia, esta tendencia de la sociedad contemporánea, se “autodevora” para un renacer constante, se destruye así misma sistemáticamente para poder construirse con otro estado, siempre con un nuevo rostro, vive en una ruptura permanente. Por ser “presentista”, vive siempre en el aquí y ahora.
Paradójicamente para existir, no puede conservarse. Si una expresión de lo moderno se autoconserva, niega su existencia. Es contradictorio a su ser. El paso del tiempo es su motor y su verdugo.
Es por ello, teóricamente que es ahistorica, rompe con la historia. Su consigna es que lo nuevo no debe seguir lo viejo, incluso debe negarlo. Como el mito de Lot que se convierte en estatua de sal, no se debe mirar para atrás. Siempre adelante.
Todas las expresiones del arte, incluida la arquitectura, además del conocimiento y la tecnología, ante la búsqueda constante de lo nuevo, contienen su propio germen de obsolescencia en el tiempo. Es parte del ser productivo que todo pase y envejezca. Es la fatalidad de toda creación.
Por ello, el modernismo como movimiento vive en la anticipación, porque lo obsesiona el futuro, lo que esta por venir, lo nuevo. La modernidad es inconformista, incansablemente exploratoria en búsqueda de preguntas y respuestas nuevas.
Las apariencias, en la modernidad, dan cuenta de esta obsesión en las modas, en los recambios generacionales, en el miedo a envejecer, el pánico al rezago y la obsolescencia, a la continua renovación tecnológica, a desechar lo anticuado, a que todo sea y se vea nuevo. Y por ello, es que todo es obsesivamente perecedero.
EL ENVEJECIMIENTO PREMATURO DE LA CIUDAD Y SU ARQUITECTURA
La ciudad y su arquitectura tambien siguen las leyes de la entropia urbana produciendose el decaimiento de la vida util y desgaste de las objetos arquitectonicos, por el continuo devenir de ideas y acontecimientos que reajustan en el tiempo, “lo adecuado del vivir” en la psiquis urbana, y que tiende a acelerarse.
Se produce un fenómeno curioso sobre los efectos de la modernidad como algo intrinsicamente compulsivo : como lo moderno busca la eterna renovacion, toda la insfraestructura espacial habitable va caducando, la modernidad vive matandose a si misma para existir : lo nuevo desplaza a lo menos nuevo, y este su vez margina a lo anterior.
La continua aparicion de la novedad, consume la vigencia de la arquitectura, quedando obsoleta y surgiendo el envejecimiento prematuro que hace mutar la vida urbana por la perecibilidad del acontecer que cobija.
Por la aceleración de la renovación continua de la ciudad que se ha ido acelerando, los procesos se activan y desactivan rapidamente en forma temprana. Lo moderno casi que nace envejecido. Su vida fugaz casi le juega una mala pasada, al imponer la entropía, su condicion consumista.
Si la arquitectura se consume, y la ciudad es perecible, los poblamientos de los residuos habitables que han perdido su vigencia pero que permanecen como fosiles descartados, se hace continua. Lo que es descartado por un segmento social , lo ocupa otro. El reciclaje, es un trasvasije de ocupantes que van sustituyendo la propiedad y las relaciones sociales de la ciudad. Este trasvasije humano, producto del desgaste y deterioro de la trama habitable, va llenando los nichos que van dejando los otros.
El espacio suelo como elemento mensurable soporta este proceso migratorio de la instalacion de la novedad arquitectonica, mientras su desplazamiento sea posible.
Es un fenómeno de consumo enorme de recursos y movilidad que devora tierra, dinero, inversiones y expectativas. Es también uno de los motores del negocio inmobiliario y del crecimiento de lo urbano, basado en el principio de la movilidad social traducida al espacio.
El fenómeno de la perecibilidad del espacio arquitectonico esta en relacion a la velocidad con que la perdurabilidad lo permite.
Pero en esta carrera, la conducta siempre apuesta a tener el ultimo modelo habitable, pero en un ciclo mas largo de tiempo. Barrios enteros tienen un recambio generacional de 30 años, similar a su vida util aunque empiezan a decaer y a morir antes. Es la modernidad aplicada.Asi como le paso a Providencia, le pasara mas adelante a Las Condes, y a Huechuraba, en Santiago, asi sigue inevitablemente. Es la ley de la entropía


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