Friday, November 17, 2006

UNA FRIA GENTILEZA


A veces “nuestra arquitectura chilena”, como constructora de contextos, elabora paisajes donde nos desenvolvemos, que parecieran inducir emociones ajenas, en nosotros. Apropiándonos, de estos escenarios, como si nos vistiéramos con ropas prestadas, a pesar de sentir “importadas y ajenas”, finalmente terminamos por aceptar. El sistema como modelo, o al revés, termina “modelándonos”.
Estas emociones que vivimos, a nivel casi subliminal, curiosamente, terminan por ser más coherentes, de lo que la intención inicial supuso, tomando una vida propia que nos alcanza, y nos afecta hasta lo más profundo del alma.

En la anorexia espacial de ciertos cuerpos arquitectónicos contemporáneos me parece ver, algunas veces, como estos contenedores concebidos “a préstamo” traídos de Nueva York o Madrid sutilmente parecieran sincronizar o encajar ciertas semejanzas cualitativas de fría espacialidad e impersonalidad con “las maneras” de su acontecer.

La arquitectura es un vehículo de introducción de globalidad, de escenarios de ajuste, de rehacer y reconstruir permanentemente los escenarios y aun las identidades colectivas. Pero, es también la generadora de “Realidades Prestadas” que afectan la reconfiguración de estas identidades y como se vinculan
Pensamos lo que otros piensan o ponemos temas que otros introducen para hacerlos nuestros y asimilarlos a nuestra cultura vigente como un juego entre obsolescencia y vigencia, pero en definitiva son solo Instrumentos de construcción de contextos, al servicio del los sistemas.
Una manera de entender el significado de esto, es examinar la fría cordialidad de los llamados “Servicios Intangibles”. Estos, finalmente desnudan una dramática certeza.

En todo lo que sostiene la burocracia top de bancos, financieras, AFP, Isapres y otros pareciera “disimularse” una atmósfera de soledad existencial que queda oculta tras una sonrisa fabricadamente (producidamente) gentil.
Detrás de una fachada “ultra high tech” con un piso abierto como aparente “espacio acogedor y transparente”, esta oculta la hermeticidad del “piso superior” que es la “caja negra”, como las cámaras secretas de los antiguos templos, de quienes toman las decisiones, en definitiva, fríamente calculadas. Cuantas veces nos hemos quedado esperando, que la decisión venga de arriba. Estamos en manos de estos modernos sacerdotes herméticos.

Además, en la relación inicial de vinculación con estos “entes institucionales”, hay una velada verdad, que no aparece. Esta casi “simulación encubierta” es mutua tanto para el “funcionario” aparentemente “ejecutivo” como para el “cliente”, en que la determinación y autonomía es casi nula para ambos, cuando tras de ellos se impone “El Sistema”. Nadie queda mal, por que las decisiones las toma un cuerpo sin rostro.

Esta descarnada realidad que nos provoca una sensación de cierta desolación, pero intuido a nivel subliminal, parece refutar lo que son las certezas existenciales mas profundas. Finalmente nos despoja de las ilusiones, para comprender estos cuerpos abstractos y como nos vinculamos con ellos.
Más allá de percibir la cautividad del servicio, la operatividad del sistema, las funciones pragmáticas establecidas, de la cual la persona como cliente es una meta a alcanzar, sin considerar lo que realmente quiere o necesita.
Somos el producto de nuestras propias limitaciones o confianzas que ha ido construyendo el sistema. Si nosotros queremos un producto, finalmente la cosa se invierte, porque nosotros somos el producto : nuestro dinero es apetecible, aunque nosotros no lo queramos ver, al revés. Más bien, siempre fue así.
Son los vínculos despersonalizados de todos los días - que bien pudiera resolver la robótica como “el ser un buen funcionario” - en la cual “el factor humano” es casi mínimo e innecesario. Mi ejecutivo del banco es cada día, más mecanicista y reemplazable.

Como si el hombre estuviera supeditado a un sistema que el mismo creó, y que se le ha vuelto en contra. Pareciera adoptar el mismo rango de autonomía y capacidad de manejo que el aparato. Irremediablemente se vuelve parte del aparato. Tanto para el funcionario como el cliente. Y todo debe estar establecido en esos términos. No hay actos imprevisibles. Se detesta eso, como algo casi peligroso. El factor humano ha sido mecánicamente contenido.

Curiosamente, en los edificios inteligentes de estas corporaciones pareciera hablarse de “un sistema que opera solo” y del cual sus funcionarios son meros “operadores”, sin que estén involucrados, sino mas bien, supeditados a esta estructura inteligente. Como que hubiera algo maquinal que gobierna esas conciencias, algo muy deshumanizado.
Lo dramático de todo, es que son estos “no lugares” que contienen esta significación indirecta, la que impacta tan despiadadamente a veces en nuestras vidas, y sin embargo estamos en sus manos.

Como contenedores de “cuerpos sin capacidades de movimiento” en las decisiones, “operadores” que casi no tuvieran almas, cual maniquíes de carne y hueso que son soportes, una cara visible de algo invisible, un respaldo a una automática operación financiera que son los que en definitiva, se han vinculados de alguna manera con nuestro capacidad de retribuirlos económicamente.

Los eslóganes de que los “servicios son personalizados” parecen contradecir los verdaderos significados de establecer vínculos con nuestro patrimonio. Porque de esto, no tienen mas que una sonrisa producida con una fría cordialidad.

Thursday, November 16, 2006

UN URBANISMO MAS INTIMISTA


El “intimismo” -distinto a lograr intimidad- es tal vez la dimensión mas estrecha de vinculación, en que el acercamiento y la proximidad física permiten estrechar la comunicación y desnudar ante el otro los rincones del alma, exponiéndose sin caretas. Las confianzas, permiten conocer y mostrar nuestras interioridades, el ser más intimo.
Al igual como los Fiat 600 por el mínimo tamaño de su cabina y los ambientes masivos de proxémica apretada, también, la música romántica, el baile del tango, o tomarse un café acompañado en una mesita, creaban atmósferas muy intimistas que permitían conocer mas profundamente a una persona, hacer amigos de verdad o encontrar pareja.
La generación de estos ámbitos intimistas lograba vínculos con conexión emocional y afectiva, porque el encuentro cara a cara enfrentaba a las personas.

He tratado de explicarme porque me ha atrapado tanto el film “Perdidos en Tokio” de la directora Sophia Coppola y es porque logra esa atmósfera intimista -con una aparente liviandad- entre los protagonistas, extraños entre si. Ese encuentro en un país extraño, los lleva, finalmente, a encontrarse con el si mismo de sus propias conciencias. Lo interesante : evita la habitual relación amorosa a que nos tiene acostumbrado Hollywood, adentrándose en una profundidad más existencial.
La otredad, en este caso, permite explorar en definitiva quien soy yo, de una manera mas verdadera. El antiguo “conócete a ti mismo”.
Como pretexto, refleja una crisis de época en que los tiempos nos están poniendo a todos entre la espada y la pared, y son ineludibles, en algunos momentos, tener estos “cara a cara” con nuestros dramas urbanos.
Hay relatos de masividad que alcanzan su punto magistral en los momentos mas intimistas, porque se produce el encuentro con lo significativo, lo que realmente importa de la vida.
Los lugares de intimismo espontáneo en una ciudad, pueden darse en los lugares más insospechados, dependiendo de cómo la intimidad se apropie del espacio urbano. Ya sea, en una mirada de reojo en los trasportes públicos, compartir una vitrina, cohabitar un rincón “carretero”, codo a codo en una sala de urgencia o en la sala de un aeropuerto las oportunidades de entrar en esa escala proxémica intima con un extraño son innumerables.
El “Microurbanismo”, como una manera de ver la ciudad en su dimensión urbana a escala intimista, posee esa dimensión que no alcanza a tener el Urbanismo General de gran escala -que tiende a esquematizar la ciudad- poniendo la lupa en la micro escala de relación directa con los sucesos emocionales, que alimentan la psiquis colectiva de las ciudades.
Hoy todo esta dirigido a encontrar canales de un intimismo mas metafísico, en la cual se parecen proyectar las soledades, al igual como las pinturas de Hooper o Nemesio Antunez, por el gigantismo de la escala urbana.

Esto que le ocurre al habitante de las grandes ciudades, esta planteando que el existencialismo como corriente de pensamiento hoy es experiencia real de vida para millones de personas, mas que, solo ideas filosóficas. Viven, como Sartre o Camus especularon en textos teóricos.
El sentirse arrogado a un mundo para resistir el creciente anonimato, la indiferencia hacia el otro, el individualismo, la desconfianza no pueda verse como un absurdo producto de la nada, que “es sin llorar”. A veces se hace insoportable sentirse “extranjero” en el propio terruño, y explota por otros lados, en mil conflictos existenciales.
Era patético escuchar al Rumpy oír desnudar miserias íntimas por la radio, o ver relatos de la vida intima de la Raquel Argandoña en TV o la soledad disfrazada de tantos seres que se fabrican un personaje o de las personas que buscan “ciber sexo”. Hay tanto que decir al respecto.
Esta enajenación, que impide el intimismo en las relaciones humanas, carcome esa vinculación tan necesaria que tenia en forma natural la aldea o el poblado, y que se va perdiendo en la medida que las ciudades se transforman en megas estructuras.
Se hace cada vez mas necesaria tener una visión de “Microurbanismo” que incluya esa dimensión que restituye los espacios de confianza, en oposición a la invisibilidad del otro, o esa fría gentileza que se percibe en instituciones de venta de intangibles o de servicios, o esa “producida” sensación de ciudadanía masiva y populista, que en definitiva es abstracta.
Curiosamente el gigantismo urbano esta obligando a preocuparse, mas que nunca de la micro escala, donde se logra cierta sintonía fina personal en ese “envolvimiento intimista”. Hay un pick en la cercanía para lograr comunicación plena, cuando entra en juego el contacto real con la otredad.

Si el abrazo denota confianza, o un apretón de manos o un beso en la mejilla es señal de aceptación formal, sin llegar a un plano pasional, porque trata mas del encuentro publico urbano en la cual es muy incidente el ámbito espacial donde se desarrolla. Significa que los ámbitos necesarios a encontrar intimismo, son la base desde donde parten al encuentro del si mismo para ir al encuentro del otro.
Los espacios para encontrar la otredad, suponen la total confianza, y estos apuntan a generar vidas cruzadas y no paralelismos. Ámbitos en donde sea crucial que nos necesitemos los unos de los otros, en donde necesitemos pedir y recibir un producto con un intercambio personal, y no digitando una tecla, en donde sea primordial intercambiar palabras, incluso gestos y contactos físicos mínimos. Y más que todo, que debamos intercambiar miradas y sentir al otro en su proximidad física.En cierta forma, el “micro urbanismo” esta atento a este “intimismo urbano publico”, porque en definitiva eso es lo que hace ciudad. Es lo que le otorga

Tuesday, November 14, 2006

ENSIMISMAMIENTO EXHIBICIONISTA


El exhibicionismo de interioridades humanas que inundan el universo virtual de la Internet, lanzando al ciberespacio, múltiples expresiones del yo más íntimo, constituye un fenómeno paradojal, más allá de todo el uso pragmático que tiene. Un aspecto muy interesante, ocurre con las redes ocupadas por subjetividades demandadoras de atención que requieren de un “escenario planetario” para exponer quien soy, de donde vengo y para donde voy.

Este fenómeno puede ser visto como un entrenamiento de mi propia “autoreferencia” que me desliga del otro, pero que necesita del otro para existir como individuo, frente a los otros yoes proyectivos que están en la misma.
Naciendo de la dialéctica “yo te veo - tu me ves”, ha trascendido hacia una mutación proyectiva de nuestras identidades. Yo y tu salimos al espacio para poderlas reconocer, en un acto mas bien, introspectivo, en cuanto a que me interesa del otro, su interioridad, pero mas me interesa tomar conciencia de mi propia introspección, al proyectar un mensaje de mi mismo.

Entendidas, como proyecciones de reafirmación de la propia individualidad que se hace notar y que ejercitamos cotidianamente en la Internet, ya sea en la visualidad de los fotologs, o el texto escrito de un blogs o un mensaje siguiendo un parámetro caligráfico que va registrando nuestras inquietudes que agitan el alma diariamente, como cuando escribíamos un diario de vida.

Especialmente los blogs, y en menor medida los textos de mensajes hacen evidente una búsqueda nueva de comunicación en un “ensimismamiento de carácter expositivo”, como otra forma de proyección que elabora una dimensión alternativa a los racconto y murmullos de la conciencia.
Esta hace infidencias de si misma, pero mostradas públicamente. Aunque no lo sintamos así, por el desfase del tiempo y espacio, en que mi proyección, entra en sintonización con el otro.

Con el “apartamiento” del yo directo -del cara a cara- en estas formas comunicacionales, surge lo inevitable de las proyecciones aparentemente exhibicionista de nuestro mundo interior, que se expone públicamente en los campos digitales como signos crípticos, que involucra generar claves de aperturas o cierres.

Las redes, sean abiertas o restringidas por mi propia decisión, como puertas que se abren o cierran importan mundos de entrada y salidas, a las que podemos acceder en la medida que lo permita el medio en que se navega.
Ya sea con accesibilidades incluyentes de quienes están en lo mismo, entregando las claves de acceso a quien dejo introducirse dentro mi yo, selectivamente o a veces también sin discriminación de su merecimiento, pero con una “confianza descomprometida”. Ya sea que lo quiera o no.

Este ensimismamiento -extremado en el segmento juvenil, que preocupa especialmente a los padres- y que deja de lado el vinculo cercano, para transportarse a otra dimensión comunicacional, tiene un valor en la toma de conciencia de la proyección reflexiva de “quien soy y como me muestro”, para ir construyendo una identidad personal, ante lo público.
Esto es muy intenso, sobre todo en edades, en que es crucial pararse ante un escenario que demanda competencias y habilidades y venderse como un producto, o requerir de redes de apoyo o imponer la propia existencia como un grito ¡aquí estoy, considérenme!

Esta necesidad de un “existencialismo que surca espacios en la nada virtual”, tan intangible, es un mundo de ideas y sensaciones visuales muy cercano a una conciencia expandida, a un cerebro colectivo universal que se nutre de nuestros impulsos individuales. Se arman en un mundo de inter-acciónes tan entrelazado comparable a una extensión visible de mi propia conciencia, como una prótesis que amplia y concreta lo que bulle y emerge de mi interioridad.

Algunos ven solo una forma de “taquillar y mostrarse”, para tejer su identidad dentro de redes en que filtro el “como quiero ser visto por los demás”. Podría hablarse de un proceso de “narcisismo múltiple”, que me ayuda a “producirme”.

Esos guiones, que tejen libretos de nuestras rutas existenciales, demandan horas del tiempo que le robamos al “cara a cara”, quedando en el registro de fotologs y blogs, en los chateos y email, con la oportuna grabación que hace historia registrada. Son los documentos mas visibles de nuestra inquieta vida interior que podemos mostrarle a todo el mundo.

El “insight” que esto produce, es desequilibrante y al mismo tiempo compensatorio. Este vínculo que rehuye de la relación directa, y del cara a cara, y del olvido del propio mundo cotidiano -por que en medio de estas comunicaciones, estamos más solos que nunca en los espacios reales- es compensado con la proyección conciente de nuestra identidad y su registro, en esta entidad llamada Internet.
Esta aparece como “la entidad” -en este mundo de ideas suspendidas- que constituye la virtualidad de mi propia realidad, como también lo es mi conciencia., pero que es muy limitada, porque esta supeditada solamente a mi.

La tecnologización y complejización que se aleja de la naturalidad del lenguaje directo, para entrar en un marco sistemático y registrado de “comunicación con respaldo informático”, a veces puede comportar una pose, por su descompromiso, como si se estuviera simulando o jugando a mostrarse, y en el fondo no estoy directamente involucrado en esa vinculación presencial, permitiendo no complicarme, con esto.

Sin embargo, la validez de estos ensayos simulatorios en que juego a abrirme al otro sin estar atrapado en una respuesta inmediata y espontánea, en una suerte de despersonalización, es un “despegarse” de los limites medidos de mi propia entidad como persona, es tan legitima, como si me desnudara en mi dormitorio.

Finalmente, mi aura individual actúa -conciente o no- en un entorno parecido a un “artefacto sintiente universal”, algo así como un “ente que está en todas partes” que registra las micro pulsiones de toda la humanidad, y que al mismo me hace mas comunicativo.
Aunque, tal vez se acerque a un ensimismamiento colectivo, estoy más abierto que nunca, a mostrar la construcción diaria de mi identidad. Yo creo que nuestros prójimos más cercanos, ni se sueñan el personaje en que nos hemos convertido.

Paradoja universal. En el espacio real, aparezco ensimismado, pero en el espacio virtual, estoy en exhibición, con más intensidad que nunca.

Monday, November 13, 2006

LA SOSPECHA FRANCESA

Tratando de comprender al filosofo francés Paul Virilio, que como todo profeta, anuncia visiones apocalípticas por las inevitables trayectorias de colisiones que se avecinan, sostenida en signos que la cultura global y el mundo virtual de Internet evidencian, metaforizo su aprehensión, como si nuestros pies estuvieran bajo un volcán, a punto de hacer erupción.

Es extremadamente difícil desentrañar toda la complejidad alegórica de su discurso, por su intrínseca hipertextualidad en la que se entrelazan las dimensiones del tiempo y del espacio, sin embargo uno de los hilos conductores esta en el tema de la velocidad de los sucesos, y como esta afecta la percepción del espacio terrenal.

Este fenómeno, se inicia cuando Occidente entra en una loca carrera por obtener velocidad en el desarrollo de la civilización moderna, sobre todo por la aceleración de los medios de traslado de la información, sea como medios de transporte tren a vapor hasta la cohetería interplanetaria- o medios de comunicación -desde el telégrafo y pasando por tv satelital, Internet o sistemas computacionales- su denuncia conduce directamente a las distorsiones en la relación del hombre con su entorno, y como esto, trastoca todas las percepciones que tenemos del tiempo y del espacio en la dimensión humana. Y del cual, el cuerpo y sus sentidos como el ojo, el oído, la boca o las manos son, principalmente el parámetro de medida, para ser procesadas por nuestras neuronas.

Es cierto que los intelectuales franceses, formados en una cultura reflexiva, o menos pragmática son muy críticos de la “American Life”, no tragándose todas las bondades del computador y la Internet.
Cuestionando la falta del encuentro cara a cara en las relaciones que establece, y por la natural rivalidad con la cultura “Made in Usa”, estos productos son banalizádos, casi como consumo cultural chatarra. Discurso incorrecto, con algunas certezas.

Virilio que inicialmente es arquitecto urbanista de una cultura mediterránea, acostumbrada a la vida publica ciudadana, es visceral para metaforizar el tema de la devastación de la ciudad y de lo urbano, por la eliminación paulatina de la fricción espacial. Le trae horrorosos recuerdos de escombros y ruinas de guerra.
La consecuencia es que el lugar físico como espacio topológico deja de tener importancia al imponerse el lugar virtual. La realidad virtual sustituye a la propia realidad. El encuentro se realiza en los nichos de la Internet, y no en los espacios públicos como son las plazas y cafés de una ciudad.
Esto que parece tan obvio, considerando las múltiples redes de encuentro que ha establecido la e_comunicación virtual, desarticula la misión de lo urbano, debilitando y probablemente destruyendo finalmente el concepto de lo citadino.
La ciudad pierde validez como un ente necesario para el encuentro de las personas. Esto es más devastador que si una bomba atómica cayera sobre Nueva York.

La fricción espacial es la resistencia que opone el espacio para que un individuo pueda ir de un lugar a otro. Al desaparecer las distancias por la telepresencia, desaparece esa resistencia, ese esfuerzo ya es inútil. Así el mundo se empequeñece, desapareciendo la necesidad de traslado y la necesidad de la corporeidad física para establecer un encuentro cara a cara. Inevitablemente, buscándose el ahorro de tiempo para que la duración de ocurrencia de los sucesos también se acelere, aparece la inmediatez, con todas sus consecuencias.
Todo es inmediato en todas partes. Y esta inmediatez le incomoda mucho a las culturas del encuentro, como también a las aislacionistas. A lo instantáneo, le importa reducir la distancia a cero. “Apreto un botón y lo tengo” dice el slogan.

El sistema global sustentado en las e_comunicaciones por su interdependencia, indirectamente hace al mundo más frágil y débil que nunca, afectándonos a todos.
Hasta el suceso mas ínfimo puede generar catástrofes comunicacionales o económicas como por ejemplo las epidemias que afectan a las multitudes planetarias por el efecto mariposa – el aleteo de una mariposa en Shangai produce un huracán en el golfo de México- o como que una fluctuación de la bolsa en Bombay hace caer como una naipe la de Buenos Aires o Frankfurt.

Con esto se puede deducir que la territorialidad se hace más difusa y las fronteras parecen irse diluyendo. Quedando en una situación ambigua el control del dominio del suelo como territorio. Empiezan a quedar caducos todos los controles de dominio del espacio, a pesar de los nacionalismos, los fundamentalismos, las restricciones culturales, religiosas o ideológicas.
El entrecruce de información, la fusión y expansión de los mensajes que viajan por el universo virtual se ve como una amenaza por el desfase de la fijación espacial. La desaparición de la radicación como sentimiento de pertenencia es el demonio para los patriotas, los sedentarios, los localistas, los costumbristas, los que aman el terruño.

La globalidad ha penetrado en todos los ámbitos inimaginables de la civilización actual colándose en la conciencia de los seres humanos, haciéndose una cultura porosa que deja “pasar sin filtrar”, porque desaparecen las fronteras dentro de la psiquis de las personas. Sin censura exterior ni interior. Esta influencia como un bombardeo que parece borrar todo signo de aislamiento personal o comunitario, también hace desaparecer las fronteras del contexto inmediato de la realidad que vivimos cotidianamente. Incluso, el propio acontecer local queda desplazado por la superposición de esta realidad externa. La piel con su porosidad se deja permear por lo mediático de la globalidad, abriendo sus compuertas al fluir libre de los impulsos comunicacionales. El mundo se ha convertido una aldea dijo Marschall Mac-luan.

Este efecto tan íntimo para las personas que va paralelo a una extensión del comercio mundial para ampliar los mercados de consumo -necesidad expansionista del capitalismo- elimina el límite. En lo Micro y lo macro.
Algo tan esencial a la autonomía, ya sea para una cultura, un régimen político, o una defensa desesperada de una costumbre local se salta la capacidad de mantener mis dominios de lo que quiero ser, imponiéndose otra leyes invisibles pero mas confusas y por tanto potencialmente peligrosas. Todo se hace difuso.

Las distancias de lo lejano se suprimen, y se crean otras distancias en lo íntimo. El próximo ( léase prójimo) cercano no existe, existe el próximo lejano que es el que me importa. Esta acentuación crea así, distorsiones en los vínculos entre los seres humanos.
El asombro de las distorsiones de la realidad ha pasado rápido. Ver transeúntes hacer cosas privadas en lugares públicos, no es lo mismo pero es análogo como mensaje a exhibir intimidades a millones de televidentes, divisar individuos que caminan hablando solos con un celular en el oído, o vinculaciones hogareñas dispersas solo sustentadas por telefonía digital. Cada cosa ya no tiene su lugar. Los lugares definidos para un acto determinado se traslapan, se entrecruzan, se alteran o mutan. La movilidad viaja por impulsos comunicacionales, salvando distancias. Y también, creando distancias.
No es lo mismo, si viajo desde la inmovilidad de una pantalla en mi casa o si me expongo virtualmente con fotologs, blogs o chateos inciertos, aunque sean actos intimistas. Tampoco es lo mismo si me encapsulo en mi note book con programas policíacos para no ser contagiado con algún virus informático, o si busco anónimas ciber-relaciones.
Pero, todos estos actos tienen en común, es que existe la misma indiferencia, la misma distorsión vincular, la misma evasión al encuentro real del otro, cara a cara. Y estamos acostumbrándonos a ello. Casi hemos establecido una filosofía de la sustitución constante del prójimo.

Esta filosofía de la sustitución, que también afecta a nuestra concepción del tiempo y del espacio, a Paúl Virilio no le saca de la cabeza que uno de los miedos colectivos mas actuales es el derrumbe del sistema como una Torre de Babel que se viene abajo.

Friday, November 10, 2006

LA POETICA URBANA


Raul Zurita señalaba hace poco tiempo, que la poesia no es, necesariamente, componer versos, sino, ver la poetica en la realidad que nos circunda, en lo que ocurre, incluso en los blogs, los email o fotologs que viajan por el universo virtual.
Hoy es sorprendente como la realidad urbana supera a la ficcion o al imaginario poetico mas lirico. La vida fluye en la complejidad y la simultaneidad, en el entrecruce de la diversidad, en la abertura a lo global, que hacen de las ciudades un hervidero de sucesos surrealistas, situaciones absurdas, fenomenos inexplicables y cripticos, y constataciones sorprendentes. En las cosas mas cotidianas suele anidarse esta poetica urbana, con un sentido revelador para quien la ve.
Cautiva y abruma, seguir la huella de tanto suceso, dentro de un “cambio de epoca” que nos vive poniendo en situaciones de desajuste, como seres en constante mutación, y que debemos readaptar continuamente nuestra mirada.

Aun sin comprenderlo todo, importa “sentir lo que sucede” a traves del ojo, la piel, pero mas, del corazon. Si lo sensible alimenta la comprensión de la realidad, las artes y las ciencias humanistas se nutren de la poetica urbana. Esto solo ocurre a traves de la emocion que intuye. El cerebro puede procesar lo que sentimos para explicarse lo que sucede, pero sin el alimento de lo sensible, el cerebro es solo una cosa vacia.
Aunque sea paradójico, lo mas inútil es la poesia, y sin embargo, es una de las maneras mas confiables, de ver y comprender nuestro tiempo.
Hoy los poetas parecen cazadores tras la presa como buscadores de esa cosa mágica, al igual que cientificos descubriendo fenómenos en un laboratorio.
Desde esta mirada poetica, la vision de la ciudad como un laboratorio en que se desarrollan los fenómenos urbanos, tambien se puede enfocar, desde y hacia su subjetividad, para lograr un mayor acercamiento a su acontecer.
El intimismo urbano en el cual el comportamiento personal en lo publico o en lo privado puede entregar señales mas precisas de lo que pasa, nos permite conocer la ciudad desde la psiquis colectiva, o dicho de otra manera, desde el entrecruce de muchas trayectorias psiquicas individuales que coinciden, dentro de las mismas coordenadas espaciales en un periodo de tiempo.

Se percibe que el urbanismo y la planificación, en general adolecen de esta mirada mas profunda de cómo la ciudad afecta a las personas.
A la ciudad se le reconoce solo en una vision esquematizada de sus pulsaciones mas gruesas, ignorando, lo fino de las consecuencias de estos entrecruces en el espacio, como que hiciera falta un lente en las mirada a la ciudad que auscultara este microurbanismo, para penetrar mas alla de la abtraccion de la planificación urbana.
Esta generalización esquematica que es necesaria, para comprender el funcionamiento practico, utilitarista de la ciudad porque esa vision esta desfasada por esta otra realidad subjetiva.